Repercusiones Físicas y Psicológicas del Ciberacoso en Niños y Adolescentes.

Repercusiones Físicas y Psicológicas del Ciberacoso en Niños y Adolescentes.

En España, un estudio importante con un equipo de investigación  experto (Save the Children, 2016) aplicó una encuesta a 21.487 estudiantes entre 12 y 16 años de Educación Secundaria Obligatoria (1º ESO a 4º ESO). En la encuesta se realizó la distinción entre ciberacoso ocasional que se refiere a una frecuencia de “una o dos veces” y frecuente a una repetición de entre “una o dos veces al mes” hasta “más de una vez a la semana”. Los resultados muestran que un 6,9% se considera víctima de ciberacoso: 5,8% son de forma ocasional y el 1,1% frecuentemente.

Dichas cifras son similares a las publicadas por INTECO en 2011, el 5,9% de los niños habían sido víctimas de ciberacoso. (Grupo de trabajo de la guía de ciberacoso para profesionales de la salud, 2015 p28).

Esto tiene tanta importancia  ha que las víctimas de ciberbullying o ciberacoso  experimentan una variedad de impactos emocionales, destacando el aumento de la angustia emocional (Ybarra, & Mitchell, 2004).

Y las  respuestas típicas de los niños y adolescentes a la cibervictimización son la frustración, ira y tristeza, sin tener una idea de cómo manejarlos h superarlos.

Se ha demostrado que cuantos más problemas de acoso cibernético viven las víctimas, mayores problemas se presentaron fuera de lo cibernético (Hinduja, & Patchin, 2008).

Muchos incidentes de cyberbullying que cursan desde fuera de los centros escolares afectan a la convivencia y el clima escolar, generando situaciones que pueden llegar a ser de violencia.

En Estados Unidos muchos casos de violencia con armas en establecimientos escolares tienen precedentes de bullying como víctimas en quienes protagonizan esos actos (Zirkel, 2005).

Para entender los riesgos inherentes a la manipulación a corta edad de la tecnología electrónica y la cibernética hay que diferenciar en los niños dos etapas diferentes que en su mayoría, los padres desconocen:

  1. Menores de dos años:

Es una etapa crucial en el desarrollo psicoevolutivo: se genera el establecimiento del apego y el desarrollo del vínculo, el desarrollo de la psicomotricidad fina y gruesa junto con el establecimiento del lenguaje, los cuales  son imprescindibles en esta edad.

Por otro lado se tiene el aprendizaje del control de las frustraciones y los tiempos.

Se sabe que el uso de pantallas en esta edad de forma habitual interfiere directamente en el desarrollo y en el sueño, por tanto el mensaje es limitar su uso lo máximo posible.

  1. En los preadolescentes y adolescentes:

El riesgo más frecuente es el acceso a información inadecuada para la edad y el que tiene un mayor impacto para la salud es el ciberacoso por la alta probabilidad de depresión grave y suicidio. Pero no son los únicos: el uso adecuado de la identidad digital, conducta adictiva a internet y problemas relacionados con el sueño y la atención, entre otros.

El papel de los padres y del profesional de la salud en la prevención es fundamental.

Porque si se detecta precozmente y se actúa de forma adecuada, tanto con la víctima como con el agresor y los observadores, las repercusiones van a ser escasas.

Por el contrario, si el maltrato perdura en el tiempo las secuelas permanecerán e incluso pueden quedar para toda la vida.

Por ello es muy importante la prevención, la detección y el abordaje precoz.

 

  1. Largo plazo:

1. Cuadros compatibles con estrés postraumático.

2. Dificultad de relación y fobias sociales.

3. Mayor probabilidad de desarrollar enfermedades psiquiátricas, como los trastornos de conducta alimentaria.

 

Otras investigaciones hacen referencia a lo planteado anteriormente: La cibervictimización también se asocia con sintomatología clínica.

Ybarra (2004) encontró que las víctimas de acoso cibernético, con edades entre 10 y 17 años, presentaron más síntomas depresivos que las no víctimas.

Fauman (2008) identificó diferentes consecuencias psicológicas relacionadas con la cibervictimización como depresión, ansiedad, ideación suicida y falta de concentración, así como sensación de impotencia.

De la misma manera, Schenk, & Fremouw (2012) indicaron que los casos extremos de cibervictimización se relacionaron con el suicidio adolescente.

En este sentido, Hinduja, & Patchin (2014) investigaron la relación entre los comportamientos suicidas (ideación, intentos y experiencias) entre las víctimas y los victimarios de ciberbullying. Su investigación reveló un vínculo entre los jóvenes que experimentaron acoso cibernético, ya sea como autor o víctima, y los pensamientos suicidas, además de un aumento de la probabilidad de intento de suicidio en comparación con el grupo control.

Esta relación era más fuerte para las víctimas, que para los victimarios. La investigación ha demostrado que el impacto sobre las víctimas de ciberacoso es sustancial y negativa.

Algunos factores que pueden intensificar la gravedad del impacto son la mayor dificultad para escapar del acoso cibernético, así como los innumerables espectadores que pueden ver esta información privada debido a la facilidad de transmisión electrónica (Campbell, 2005; Bhat, 2008; Slonje, & Smith, 2008; Doane, Boothe, Pearson, & Kelley, 2016).

 

 

 

Security Squad

Referencias Bibliográficas:

  1. 1. Álvarez-García, D., Nuñez Pérez, J. C., Dobarro González, A., & Rodríguez Pérez, C. (2015). Risk factors associated with cybervictimization in adolescence. International Journal of Clinical and Health Psychology, 15(3), 226- 235.
  2. Álvarez-García, D., Núñez Pérez, J. C., Álvarez Pérez, L., Dobarro González, A., Rodríguez Pérez, C. y González-Castro, P. (enero, 2011). Violencia a través de las tecnologías de la información y la comunicación en estudiantes de secundaria. Anales de Psicología, 27(1), 221-231. Recuperado de http://revistas.um.es/analesps/article/view/113661
  3. Fahy, A. E., Stansfeld, S. A., Smuk, M., & Smith, N. R. (2016). Longitudinal Associations Between Cyberbullying Involvement and Adolescent Mental Health. Journal of Adolescent Health, 59, 502-509. doi:10.1016/j.jado-health.2016.06.006
  4. Grupo de trabajo de la Guía Clínica de ciberacoso para profesionales de la salud (2015). “Guía clínica de ciberacoso para profesionales de la salud”. Plan de confianza del ámbito digital del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Hospital Universitario La Paz, Sociedad Española de Medicina del Adolescente, Red.es, Madrid. [En Línea] Disponible en:https://www.adolescenciasema.org/nuevas-tecnologias-de-la informacion-y-la-comunicacion/#tab-1434018601407-5-8
  5. Salmerón Ruiz M.A (2013). “Acoso a través de internet”. Pediatr Integral, vol XVII, no.7, pp. 529-533.
  6. Save the Children (2016). “Yo a eso no juego”. España. [En Línea] Disponible en:https://www.savethechildren.es/sites/default/files/imce/docs/yo_a_eso_no_juego.pdf
  7. Ybarra, M. L., & Mitchell, K. J. (November, 2004). Online aggressor/targets, aggressors, and targets: A comparison of associated youth characteristics. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 45(7), 1308-1316. DOI: https://doi.org/10.1111/j.1469-7610.2004.00328.x